Autor: María Isabel Pachón      Fecha de publicación: Septiembre 20, 2016

A mediados de agosto de 2016, se realizaron en todo el país multitudinarias marchas en contra de una cartilla que, aparentemente, estaba circulando en los colegios. Finalmente se descubrió que la cartilla era falsa, que era en realidad un “comic” erótico belga que alguien hizo pasar por un documento pedagógico del gobierno. Lo que sí existe es un documento (abierto a modificaciones) elaborado por el Ministerio de Educación y por las Naciones Unidas para orientar a los profesores y a las directivas de los colegios en asuntos de género y casos de discriminación. Muchos padres de familia, el ex-procurador, la iglesia y algunos políticos siguieron escandalizados. Para ellos, decir que la identidad sexual de las personas, así como los roles de género, son socialmente construidos y no eternos, que la homosexualidad no es una enfermedad y que nadie tiene derecho a discriminar a nadie por su orientación sexual, sería tan grave como decir que las mujeres son dueñas de su propio cuerpo ¡Hágame el favor!

Por la cantidad de personas que asistieron a las movilizaciones y los mensajes de odio y de homofobia que escribían en sus pancartas y cuentas de twitter quedó demostrado lo conservadora que sigue siendo esta sociedad y lo  necesario que es en este país implementar unas cartillas sobre identidad sexual y en contra de la discriminación, no solo en los colegios sino en todos los sectores. El 6 de septiembre el Consejo de Estado anuló la reelección del procurador y lo destituyó de su cargo. Como regalo de despedida STOP ART seleccionó cinco artistas para abrirle la mente al ex-procurador y a todos sus adeptos. 

Luis Caballero

Luis Caballero fue una de las figuras más importantes del arte en Colombia en el siglo XX. Su obra se caracteriza por su contenido erótico homosexual.

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Siempre fue claro acerca de su inclinación sexual. El arte fue para él, una manera de liberarse de la homofobia de la sociedad colombiana. “Me tocó ser distinto, no porque lo hubiera decidido o escogido, sino porque me tocó. Y al tocarme ser distinto, tal vez me tocó ser artista, me tocó ser como soy y no me arrepiento”, decía en las entrevistas.

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Caballero era consciente de la manera en la que su sexualidad influía en su obra pero consideraba que también influían otros factores: “no creo que haya un arte homosexual, como no creo en un arte específicamente femenino o masculino. Hay arte bueno o malo. Eso es todo. Mi sexualidad influye en mi obra, es cierto, pero hay mil otras cosas que también me condicionan como hombre y como pintor”.

 

Zoe Ligon

Zoe Ligon enseña educación sexual, es dueña de un sex-shop en Detroit y, en su tiempo libre, crea collages surrealistas a partir de recortes de revistas pornográficas vintage.

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Las revistas que utiliza para su trabajo son de los años 90 o de antes y, por lo tanto, su contenido consiste principalmente en escenas sexuales heteronormativas que no están dirigidas al placer femenino sino a una mirada exclusivamente masculina. Con sus collages Ligon pretende desligar el porno clásico de sus raíces machistas y darle un enfoque al placer femenino. Al igual que con sus clases, busca promover una actitud más abierta frente a la sexualidad, la autoafirmación y la diversidad. Lo que es inusual para una persona, para otra puede ser «normal», sostiene la artista inglesa.

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Le da además un espacio a la imaginación y a la creatividad que, por lo menos desde una perspectiva femenina, es tan importante para el placer sexual como el contacto físico.

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En un artículo llamado  “Me he acostado con 99 personas y estoy lista para la número 100”, publicada en el Huffington Post, Ligon critica el trato que se le da a una mujer activa sexualmente en comparación con el que se le da a un hombre: “la sociedad está construida sobre la base de textos que alientan —No, REQUIEREN— que las mujeres sean vírgenes hasta el matrimonio si quieren ser valoradas por la sociedad. Un hombre mujeriego puede ganarse su lugar en el mundo, mientras que una mujer ‘fácil’ está enferma, contaminada, es libertina e inmoral”.

 

Gustave Courbet        

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“Si dejo de escandalizar, dejo de existir”, afirmaba el  artista francés Gustave Courbet. Con lo que más escandalizó fue con su obra “El origen del mundo” pues nadie había representado los genitales de una mujer de esa manera. El cuadro era considerado inmoral. Recorrió varias colecciones privadas pero por pudor los dueños lo mantenían escondido. Cuando el psicoanalista Jacques Lacan compró el cuadro iba a exhibirlo pero Sylvie, su segunda esposa, no lo dejó porque, según ella, “los vecinos o la muchacha de servicio no comprenderían”. Hoy en día se encuentra en el Museo de Orsay de París. Lo que incomodaba al público, y todavía sigue incomodando a algunos, no es sólo el primer plano de la vagina  de la mujer sino también su posición de goce que le da al orgasmo femenino cierta independencia.

Banksy

Banksy's controversial new stencil graffiti of two policemen kissing London, England - 12.05.05 Credit: Steve Spiller / WENN

Nadie sabe quién es Banksy pero todos lo conocen. El grafitero inglés ha dejado de manera anónima muestras de su obra por distintas ciudades del mundo. La mayoría de sus piezas son satíricas y se caracterizan por hacer una crítica al capitalismo, a la religión, a las instituciones políticas, a la moral de las buenas costumbres o a los medios de comunicación.

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El artista ha hecho lo posible por ocultar su identidad. Según un estudio hecho por la universidad Queen Mary de Londres su verdadero nombre es Robin Gunningham, nació y creció en Bristol y empezó a trabajar con el grafitti a finales de 1980. A principios de septiembre un periodista inglés reveló una nueva teoría que sostiene que Bansky y Robert del Naja, líder del grupo musical Massive Attack, son la misma persona. La investigación resalta que al menos una docena de veces los grafittis de Bansky han coincidido con las ciudades de gira de la banda inglesa.

Robert Mapplethorpe

Robert Mapplethorpe fue un polémico fotógrafo estadounidense conocido principalmente por sus fotografías en blanco y negro de flores y desnudos. El alto contenido sexual de sus trabajo escandalizó a la sociedad puritana del momento que calificaba sus fotografías de pornográficas.

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La educación de Mapplethorpe fue rígida y convencional. Creció en un entorno católico en un vecindario de Long Island del que escapó apenas pudo: “Yo vengo de la América suburbana. Era un entorno muy seguro, y es un buen lugar para venir de él, del mismo modo que es un buen lugar para abandonar”.

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Tomaba fotografías de su círculo de amigos y conocidos que incluía desde artistas, músicos y gente de la alta sociedad hasta estrellas pornográficas y miembros de la comunidad sadomasoquista gay underground. “Yo busco lo inesperado. Busco cosas que nunca he visto antes… Estaba en una posición en que podía tomar las fotos. Me sentí en la obligación de hacerlo”, decía en las entrevistas.

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Hoy es un ícono en la comunidad gay, no solo porque en su trabajo muestra a personas expresando su homosexualidad abiertamente, sino por su lucha y activismo por los derechos LGTB. A finales de los 80 abrió la Fundación Robert Mapplethorpe para promover la fotografía y financiar las investigaciones médicas en contra de la infección VIH.

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