Escrito por: María Isabel Pachón  |  Fecha de publicación: Julio 13, 2016

Ya hicimos una lista de las obras de arte que se han perdido en medio de inundaciones, incendios y terremotos. Sin embargo, el arte no sólo se ha visto perjudicado por los desastres naturales. Nosotros, los seres humanos, somos muchas veces el peor desastre que le puede suceder al arte. Así como creamos, destruimos. En esta ocasión, STOP ART seleccionó cinco obras que han sido víctimas de los desastres humanos.

1. “Filosofía” de Gustav Klimt: destruida por los Nazis.

120-1

En 1945, poco antes de su retirada, el ejercito Nazi incendió el Castillo Immendorf, en Austria. “Filosofía”, junto con otras 12 obras de Klimt que se encontraban dentro del castillo, quedó totalmente destruida.

Durante la Segunda Guerra Mundial cientos de miles de obras fueron robadas por los Nazis. Hasta el día de hoy se desconoce el paradero de la mayoría. Algunas piezas quedaron en manos de coleccionistas que se han encargado de mantenerlas a salvo pero muchas se perdieron en los bombardeos.

2. “The Sleeping Shepherd” de Francois Boucher: robada y luego destruida.

214-1

Stéphane Breitwieser ha sido calificado como “el ladrón de arte más eficiente del mundo”. El francés admitió haber robado 239 obras de arte mientras viajaba por Europa y trabajaba de mesero. Las obras estaban valoradas en más de mil millones de euros pero, a diferencia de otros ladrones de arte, Breitwieser no robaba con fines lucrativos sino para formar su propia colección. En el año 2001 lo capturaron en el museo Richard Wagner de Suiza mientras robaba un clarín antiguo. En el momento en el que la madre de Breitwieser se enteró del arresto de su hijo decidió deshacerse de todas las piezas: las cortó en pedazos y luego echó sus restos en el cubo de la basura o en el triturador doméstico. Justificó esta destrucción por el enfado que sintió contra su hijo y aseguró que no tenía ni idea de lo valiosas que eran las obras. Para la policía era evidente que lo que intentaba la mujer era desaparecer la evidencia. The Sleeping Shepherd de Francois Boucher fue una de las piezas mas importantes destruidas por la madre del ladrón.

3. “Lamassu”: destruida por ISIS

37-2

En el año 2015 un grupo de militantes de ISIS destruyó con mazos y taladros un gran número de estatuas antiguas que se encontraban en el Museo Mosul (Irak). Aunque la mayoría eran replicas alcanzaron a destruir algunas piezas originales como “Lamassu”, una escultura de más de 4 metros cuadrados que representaba una divinidad protectora para los asiros.

De acuerdo con un miembro de ISIS, sus motivos fueron religiosos: “Estas ruinas son ídolos y estatuas que la gente solía adorar en el pasado en reemplazo de Alá. Dios nos creó para adorarlo a él y sólo a él, no a estas piedras”. Sin embrago hay también detrás una cuestión de poder. “Cuando escucho la palabra cultura cojo mi revolver”, decía Joseph Goebbels. Los regímenes, y no solo los religiosos, han acudido a la destrucción de la cultura porque esta es una expresión de poder. El arte resguarda la historia de una sociedad y, uno de los modos de negar esa sociedad, de borrar la memoria, es destruyéndolo. El arte además expresa la diversidad y, en este sentido, es enemigo de aquellos que quieren imponer sólo un punto de vista.

4. “La Venus del espejo” de Velásquez: mutilada por Mary Richardson.

47-2

En 1914, a raíz del arresto de la sufragista Emmeline Pankhurst, Mary Richardson entró en la National Gallery y apuñaló siete veces al cuadro de Velásquez “La Venus del espejo”. Richardson explicó que había tratado de “destruir la imagen de la mujer más bella en la historia mitológica como protesta contra el Gobierno de la destrucción de la señora Pankhurst, que es el personaje más bello de la historia moderna”. No le gustaba, además, “la manera en que los hombres que visitaban el museo permanecían asombrados todo el día frente al cuadro”.

5. Retrato de Winston Churchill: quemado por la mujer de Winston Churchill.

56-1

En 1914 Winston Churchill cumplió 80 años. Para conmemorarlo una delegación de miembros del Parlamento británico le regaló un retrato hecho por el artista Graham Sutherland. Churchill, quien tenía un gran concepto de sí mismo, confesó que en el cuadro “parecía la imagen de un bulldog aturdido, que el retrato mostraba a un anciano quejumbroso y no al estadista que se había enfrentado a Hitler”. Sin embargo, en el acto de inauguración se mordió la lengua y dio que era “un ejemplo remarcable del arte contemporáneo. La esposa del ex primer ministro, por su parte, demostró su desprecio por el retrato desde un principio: dijo que Sutherland había pintado un “gran monstruo” y prohibió que la pintura viera la luz del día. Después de su muerte, se descubrió había mandado al jardinero a quemar el retrato de su esposo poco después de recibirlo.

Bonus track: “Era una de las tragedias más horripilantes del arte renacentista. En 1857, Pio IX decidió que la representación de los atributos varoniles podía incitar a la lujuria en el interior del Vaticano. En consecuencia, agarro un escoplo y un mazo, y cortó los genitales de todas las estatuas masculinas del Vaticano. Mutiló obras de Miguel Ángel, Bramante y Bernini. Se utilizaron hojas de higuera de yeso para ocultar los daños”.

67-1

Aunque esta historia parece cierta, debido al carácter tiránico y conservador del papa italiano, no es más que una ficción que aparece en el libro de Dan Brown “Ángeles y demonios”. Pío IX se negó a reconocer al reino de Italia, condenó al liberalismo, prohibió a los católicos a participar en la política italiana y excomulgó hasta al rey pero nunca castró a las estatuas del vaticano. Lección: nunca creer en todo lo que dice la gente (o los libros de Dan Brown).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *