Escrito por: StopArt   |  País: Colombia  |  Fecha de publicación:  Abril 19, 2016

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S.A: Cuéntanos cómo Liliana Abaúnza, hoy sub-directora cultural de la asociación de egresados de la Universidad de los Andes se inicia como artista?

Mi llegada al mundo del arte, es tal vez dada por la herencia humanista de las profesiones de mi familia. En mi casa siempre hubo espacio para la música, para el baile, para la lectura. Su consejo para mi decisión de escoger el arte como carrera fue “ve por lo que te haga feliz”.

Comencé estudiando con el maestro David Manzur, luego de un período de desencanto con la academia voy y estudio a Italia y ya sólo caminar por las calles de Roma es una escuela de arte para mi. Allá descubrí el mundo del cine y trabajé para Federico Fellinni en Cinecittà y hice parte del equipo que fabricó la maqueta para la película “El nombre de la Rosa”. Desde esa experiencia, quedé prendada del celuloide. Ahí descubrí uno de mis dos grandes principios en la vida: “Mi marido es el arte y mi amante es el cine”.

Luego volví a Colombia y se me hizo necesaria una actualización académica. Entré a los Andes y después de todo lo aprendido y lo sentido en Europa, involucré la escenografía a mi obra; utilicé mi cuerpo y ví cómo era el medio perfecto para unir la luz, el sonido, el video, la instalación.

S.A: ¿Cómo se mezclan esas dos facetas de artista y gestora cultural en tu vida?

Aunque llevo 17 años haciendo gestión cultural, lo que me ha dejado como certeza es algo que se puede resumir con una frase que me dijo Bill Viola en un ascensor: “Cuando uno es artista, no hay opción”. Y creo en eso, y para mi más que una profesión, uno tiene una misión, y sé que alguien puede salir pensando diferente después de una exposición o una charla, y si puedo ayudar a cambiar a las personas desde mi oficio, me parece perfecto.

Así pues, los eventos que planeo con mi equipo (ya vamos por los 700 contenidos) que incluyen cine, artes plásticas, danza, teatro y todo el co-working que buscamos para ampliar el espacio como el apoyo que se brinda a los grupos de afinidad que soliciten nuestra ayuda, o los eventos con las embajadas, es un esfuerzo por llegar a la gente a través del arte.

La docencia y la gestión cultural siempre han estado paralelas a la obra. Hay un intercambio permanente entre las dos labores, porque los gestores culturales somos los puentes entre esas personas que sufren porque el morado no les quedó cómo les gustó en el cuadro y entre las instituciones que tienen otro lenguaje. Como yo entiendo los dos idiomas, sirvo de traductora.

Para mi en los dos campos hay una máxima que dirige mis tareas día a día: “Uno tiene que ser el eterno estudiante” porque aunque sea difícil llevar las dos cosas al tiempo, creo que con disciplina y organización es posible.

S.A: ¿Hay humor en tu arte?

Creo que más que intentar hacer reír, la patología fundamental del artista plástico es de soledad. Se sufre mucho investigando, llegando a la forma de las piezas, haciéndolas lo más parecido posible a lo que uno se imagina. Se sufre muchísimo en cada proceso, y llega un momento que de tanto sufrir, hay que reírse.

Lo que más me interesa en mi obra es el tiempo. Me interesa cómo no lo conocemos, por eso trabajo con lo efímero, con lo perecedero, con el instante, porque todos estamos en la misma cuerda floja.S.A: ¿Cuál es la importancia de la participación en ferias para la difusión de la galería ?

S.A: ¿Cómo ves el arte desde la academia?

Sin duda, una universidad como los Andes, trabaja cada día por darle más y mejores espacios a todos los protagonistas de la cadena del emprendimiento cultural, lo cual afecta de una forma muy positiva a la academia. Desde un punto de vista muy personal, creo que hace falta que los estudiantes vuelvan a las herramientas básicas, que profundicen más en el dibujo por ejemplo, pero es un ejercicio que no sólo le corresponde al aula, sino al interés personal de cada uno. De todas formas, sé que los tiempos y las tecnologías van cambiando, así que los métodos son distintos. El tiempo dirá si estas nuevas formas de abordar la profesión están bien o no.

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