Texto por: Natalie Sánchez    |   Fecha de publicación: Enero 27, 2016

Llego a la papelería, los colores perfectamente organizados en las estanterías me sacan la primera gota de sudor nervioso. Este es el punto del mes en que lamento no tener un mejor salario, no porque quiera un mejor servicio de salud, o maquillaje caro, o un carro, o sushi sino porque no puedo comprar todos y cada uno de los tarros de colores que me miran y me dicen telepáticamente “me necesitas”.

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No importa si son témperas, crayolas, óleos, pátinas, lapiceros, plumas, tinta china, o marcadores. No hay uno que no me quiera llevar. Algunas personas coleccionan zapatos, juguetes o collares. Yo soy una adicta de las “art supplies”.

Nunca salgo con las manos vacías. Casi temblando tengo que escoger entre lo que se va conmigo a casa y lo que no. Últimamente es rojo o dorado lo que llevo, y cuando se puede los dos. El frenesí también se extiende a los utensilios: pinceles redondos, diagonales, gruesos, delgados, espátulas, esponjillas y todo lo que esté a la mano para la mano.

Después del atracón de compras de objetos de los que, en el sentido más práctico del uso, hubiese podido prescindir, salgo entre aliviada y no de la papelería, tranquila porque son míos y sé que significan un crecimiento para mi colección, pero ansiosa porque aún me quedan muchos por comprar y no me va a alcanzar el dinero o la vida o los dos.

Las criaturas como yo, acumuladores sistemáticos de pantones, por llamarnos de alguna forma, constituimos un mercado cuya Meca posiblemente es la tienda japonesa “Pigment” que tiene una colección de más de 4.200 pigmentos, 200 tipos de pinceles, 50 clases de papel, todo dispuesto para que la gente como yo entre, le dé una embolia, y quede empeñada.

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No contentos con que uno pueda entrar, y escoger el color o el pincel que se imagine, los dealers de art supplies se han inventado otra modalidad que surte al adicto directamente en la comodidad de su casa: las “art supply monthly subscription box”.

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Es muy simple, uno se inscribe, y paga la suscripción por lo que quiera: dos meses, seis, un año…durante ese tiempo, a su puerta llegarán cajas sorpresa con herramientas artísticas seleccionadas cuidadosamente por profesionales, para que utilice a su antojo. El atractivo de estas cajas “custom designed” es que muchas veces incluyen productos que no se consiguen en el mercado.

Entre las opciones más populares están:

http://www.artsnacks.co

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http://www.smilecreaterepeat.com

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http://scrawlrbox.uk

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Hasta donde he averiguado, en Colombia todavía no existe un servicio así, y todavía los adictos como yo, tenemos que ir a suplirnos a las papelerías y a sudar ese nerviosismo que provoca estar delante de ese arcoiris de materiales, que es una parte muy importante tanto como de la adicción como de la adición.

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