En una sociedad que atesora la memoria como fruta del Edén, el olvido es un castigo infernal. ¿Quién no ha sentido el peso de olvidar? Por más insignificante que sea, la mente, al olvidar, entra un estado caótico para reconstruir lo olvidado. En mi experiencia más reciente, duré toda una noche en vela tratando de recordar el nombre de ese dulce de galleta waffer con relleno de arequipe y dulce de guayaba (se llamaba Herpo). El olvido es terrorífico y hacemos siempre todo lo posible para no olvidar. Agendas, post-its, Diarios, Centros de memoria histórica, ejercicios de Sudoku, regresiones psicológicas o cualquier idea New Age para entrenar la mente a no olvidar; por una razón el Alzheimer es una enfermedad tétrica. Los artistas no se han quedado atrás en el intento de detener el tiempo, de tener constancia de lo que sucedió realmente sucedió y de preservar los días y las memorias en una bolita de ámbar.

 

El artista colombiano José Antonio Suarez Londoño , en su reciente exposición en la galería Casas Riegner, presenta un ejercicio colosal de paciencia y disciplina. Durante 365 días, entre el 1 de Enero al 31 de Diciembre del año 2005, el artista hizo un dibujo por día. Principalmente el artista tomó este proyecto como un método auto regulador para entrenar su arte, pero este trabajo denota una necesidad de compilar todos los días y dar una prueba material del tiempo y las memorias. En los dibujos, o planas, se puede observar la transformación personal y artística que sufre el dibujante a lo largo del año 2005. Sentimientos, ideas, tiempo y memorias se encuentran preservadas en estos dibujos.

 

Fotos por: María Isabel Restrepo    |  Texto: Santiago Trujillo    |    País: Colombia 

Fecha de publicación: Junio 24, 2016

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