Texto: Samuel Morales – Fotos: Laura Tellez / Alejandra Sánchez

Con 40 paisajes y 9 pianos a disposición del público, Alberto Baraya en Estudios comparados de paisaje propone una interpretación radicalmente disonante sobre el arte, el archivo y la partitura.

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En sus 40 dibujos ilustra la misma contemplación de los paisajistas del panorama, uno que entra en conflicto con la naturaleza de las cosas. Los pianos, una superposición musical constante, re-interpretan el paisaje; el documento como archivo no solo se ejecuta simbólicamente, sino también sonoramente.

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Si bien los paisajistas ilustraron alguna vez algo “natural”, estos crearon inintencionalmente una ficción; una recreación de lo que su cerebro captó en el momento y que se re-configuró a través del intento por simularlo. En los cuadros vemos cómo se desdibuja la noción del original y la copia en un paisaje para nada natural, con escenas esencialmente naturales, ya sea un pareja de animales fornicando en medio del campo o una familia de picnic frente al abrevadero.

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La cacofonía que esto puede generar en algunos espectadores, al igual que la melodía de los pianos en discordia y sin batuta, se retroalimentan como esa información que se pierde entrópicamente entre el objeto de estudio y el sujeto investigador.

 

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