Por: Carolina Corredor 

Me pidieron que fuera con un ex a visitar una exposición de arte. Escogí la exposición Fast Forward / Rewind en la galería Beatriz Esguerra. Escogí un ex que nunca había estado en una. Incluso me preguntó que cuánto costaba la entrada (!!!!!!)

Pascal nunca va a museos, sólo ha ido conmigo a “esa clase de planes”.  Ni su familia o amigos lo acompañan, todo el mundo a su alrededor cree que eso es para intelectuales rancios.

A pesar de eso, entre todos los posibles candidatos, pensé que podía ser una salida interesante porque:

  1. Es sensible a lo estético y, aunque estudia ingeniería mecánica, quería estudiar diseño gráfico.
  2. Es el único con quien estaba cangrejeando (relación fortuita con un ex) por esas épocas.

Sus ojos son verdes, bonitos y llamativos. Él me mira y siento que, aún después de conocerlo tanto, todavía tengo cosas por descubrir. El verde de sus ojos es un verde secreto, es un verde que no revela cosas, pero que te revela todo. Su voz es gruesa y fuerte y…momento…debo recordar que estoy hablando de mi ex y que él fue mi Harvard del romance: con él aprendí mucho sobre el amor, especialmente cómo NO debe ser.

 

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Le dije que se fuera bien vestido porque la gente en las galerías casi siempre está bien vestida.

Anteriormente había ido a la exposición y recordé que a él le gustaban las cosas culturales y de muchos colores, ya que siempre miraba vajillas en los almacenes y le gustaban de porcelana fina y colores vivos. Le escribí y le dije: -Fui a una exposición que creo que te gustaría.- Creo que en ese tiempo estaba tratando de “tramarme”, hablábamos con cierta frecuencia y me dijo de una: -SÍ. Vamos el fin de semana.

Nos encontramos y le dije: -Esto te va a gustar mucho.

Llegó muy elegante. Mucho más formal de lo que yo le había dicho. Se le fue la mano, se fue vestido como a unos quince años o un bautizo o algo.

Entramos a la galería y había siete personas. Relativamente vacía, vi en la expresión de su cara que se sintió humillado con lo de la pinta.

Antes de entrar le dije: -No digas groserías, pero lo más importante, NO ME VAYAS A BESAR. No quería que me besara porque (aparte de que nuestra situación civil oficial era de EX) estaba guardando la compostura. Es decir, yo creo que uno no se puede besar en las galerías porque se ve mal. Antes de ese día nunca lo había pensado. Creo que nunca he visto a nadie besarse en una galería. Algún pico sí, pero besarse, besarse, no.

Fuimos a Fast Forward / Rewind también porque pensé que tenía una conexión con Pascal y lo que fue nuestra relación. En un momento, al verlo encantado con uno de los cuadros, le dije: – ¿Ves que te gustó mucho?  Y me dijo: -Sí, tú sabes lo que a mí me gusta… 

Se acercó más de lo que se acercan los amigos y menos de lo que se acercan los novios.

Hubo un momento de tensión.

-…porque tú ya me conoces.

Más tensión.

Ninguno de los dos acortó la distancia y no pasó nada.

Captura de pantalla 2017-12-11 a las 3.38.01 p.m.

Vio las obras y dijo que quería comprarse una para su cuarto. Estaba muy contento y muy sorprendido. Cada vez que veía algo que le gustaba, le brillaban los ojos. Quedó fascinado por los colores de varias obras y se sorprendía bastante con cada cosa. Parecía un niño. Fue bonito e interesante oír a una persona que nunca había ido a una galería hablar sobre arte. Me gustó esa sensación de “mostrarle un nuevo mundo a alguien”. Se olvidó por completo de la idea de besarme o de coquetear conmigo.

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Salimos hablando de todas las obras que habíamos visto. Y empezó a decir cosas como: “Quiero ser artista”, “quiero pintar”, “yo pude haber hecho eso”. Me dijo que lo siguiera llevando a cosas de arte porque le gustó mucho.

Creo que la exposición a la que fuimos es una especie de metáfora de lo que vivimos. Lo pensé con una de las obras. Le dije: -Mira, en realidad te traje a esta exposición para que vieras este cuadro porque creo que te representa muy bien.

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La obra es del artista Carlos Alarcón y se titula: Prueba y error, un enorme lienzo con el rostro de un hombre en él. Me impresionó su parecido físico, sí, y también el hecho de que más allá de ese rostro perfecto, cuando te vas acercando a conocer mejor los detalles de la obra, te das cuenta de los nudos en lana que tejen el cuadro. Igual que me pasó con Pascal: a medida que pasamos tiempo juntos, fueron revelándose nudos en su comportamiento: su incapacidad para la fidelidad, su ser mitómano y, lo más importante, su falta de amor propio. Detalles que me hicieron recordar por qué era mi ex…

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Después de esa cita no hubo otras: la tensión se rompió, desapareció. No pasó el beso que él esperaba. Tal vez le hubiese ido mejor si la cita hubiera sido en el cine. Mil gracias, arte.

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