Detrás de cámaras con Santiago Cárdenas 

Stop Art: ¿Qué lo enamoró otra vez de Colombia? 

Santiago Cárdenas: Llegué en el 65 para quedarme de vacaciones, pero me enamoré del paisaje, la gente. Además me di cuenta que esto era territorio virgen para el arte contemporáneo.

Estaba todo por hacer. Sólo había galerías parroquiales, con arte pasado de moda. Por otro lado, en USA estaban llamando las reservas para la guerra de Vietnam y yo pensé: –Yo a eso no le jalo.

Y todo se fue dando, expuse en la Universidad Nacional, me casé y me fui involucrando en el mundo del arte en Colombia. Pasó la vida y aquí estoy. En Colombia pude desarrollar mis ideas libre de la crítica destructiva que existía en USA.

Stop Art: ¿Cómo era el mercado del ate cuando llegó? 

Santiago Cárdenas: No existía. La gente preguntaba: ¿Qué haces? Yo respondía: –Soy pintor. A lo que me respondían: –¡Ay!, ¿cuándo me regalas un cuadro?

S.A: ¿Cuál es el hilo conductor de su obra?

S.C: El objeto, el movimiento el arte propio, el expresionismo. Para mi el arte no podía representar algo falso. Siempre había una inclinación a rechazar todo lo que era una ilusión. Y desde que descubrí que Cezanne había descubierto que la tela donde se pinta el cuadro es plana, pensé en que el cuadro no es plano porque sí.

Cuando uno ve un Pollock ve una galaxia, una madeja, así que yo pensé que hacer ver un cuadro plano ra una ilusión.

De ahí mi idea era crear una ilusión que estuviera EN FRENTE de la tela, NO ADENTRO.

Marta Traba decía: “El arte es para tocarlo”. Yo creo que el arte debe cumplir una función moral, que cuestione al espectador, que al menos piense: ¿Esto me está engañando?

S.A: ¿Cuáles son los objetos que han permanecido en su obra? 

S.C: Los objetos ordinarios y tan comunes que nadie les pone atención. A través de la artimaña de crear la sensación de vida en un objeto que está usado.

Otra temática son los espacios. Mi primer estudio tenía un piso tan feo que pensé…Esto es tan desagradable que tengo que pintarlo. Gracias a ese cuadro que resultó me di cuenta del poder que tenía de hacer que la gente se fijara en su espacio.

S.A: ¿Cómo es su proceso de creación?

S.C: Siempre es angustioso, siempre es diferente, siempre refleja el momento de vida en el que uno está. Todas las pizarras que pinto, tienen un mensaje diferente.

S.A: ¿Cómo sembrar la semilla de la creatividad y del gusto por el arte?

S.C: Hay que instruir. Hay que preguntar. Hay que mostrar. ¿Qué quiere expresar el artista? ¿Por qué usa esos colores?

Es cuestión de mirarlo; es cuestión de

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