Visitamos la Fundación Rogelio Salmona, en donde conversamos con las arquitectas María Elvira Madriñan y Beatriz Vasquez acerca de su aproximación al trabajo de Rogelio, al premio que la fundación lleva por tres ciclos, además hablamos de temas de ciudad, de la proyección de la arquitectura, de lo perfeccionista y minucioso que fue Rogelio con sus proyectos, de la influencia en su obra de grandes maestros como Kahn, Aalto, Wright y por supuesto su mentor Le Corbusier.

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Maria Elvira Madriñan es Arquitecta de la Universidad de los Andes, quien entró a trabajar al estudio de Rogelio Salmona recién se graduó y allí se quedó, hoy en día es presidenta de la Junta directiva de la fundación y sigue con la oficina desarrollando proyectos de arquitectura.

Beatriz Vásquez es arquitecta de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, donde se quedó trabajando en la oficina de Planeación de planta física, en donde conoció a Rogelio para la proyección y ejecución del proyecto de Postgrados de la Facultad de Ciencias Humanas, hoy bien de interés cultural de la Nación. Posteriormente es llamada para vincularse a la fundación en el cargo de coordinación ejecutiva.

 

Stop Art: ¿Qué Las motivó a estar involucradas en el trabajo de Rogelio?   

 

María Elvira: Siendo Rogelio un referente, una figura que siempre tenía uno que estudiar, entré a trabajar aquí porque había una sintonía en lo que yo pensaba que podía ser la arquitectura y lo que él hacía.

Beatriz Vásquez: Por mi quehacer en la Universidad tuve la oportunidad de conocer a Rogelio, yo era jefe de planeación física en ese momento y pues era la persona con la que realmente tenía que conversar, sobre todo en el tema de implantación del edificio en el campus de la Ciudad Universitaria, teníamos reuniones de coordinación técnica  con el fin de desarrollar y producir los planos para posteriormente hacer la búsqueda de financiación del proyecto y luego la contratación de la obra, gerencia, construcción y demás.

Para mi fue una oportunidad muy grande el haber podido conocer a una persona tan maravillosa y haber tenido la oportunidad de dejarle no solamente a la universidad sino a los colombianos un edificio referente tan importante como el edificio de Postgrados de la facultad de Ciencias Humanas  de la Universidad Nacional, un edificio como muchos de los otros de Rogelio que son bien de interés cultural de la nación, y pues bueno tal vez ese fue el punto siguió todo ese acercamiento aquí en la Fundación he aprendido muchísimo sobre la obra. muchas obras que no sabía que existían y que Rogelio había diseñado pues he tenido la oportunidad por el trabajo diario y constante de estar conociendo cada vez más muchas cosas.

 

S.A: ¿Cómo empezó la Fundación Rogelio Salmona y qué hace?

 

M.E: Tendríamos que remontarnos al momento en el que estábamos haciendo una gran exposición de la obra de Rogelio en el 2006, todos los dos años anteriores en los que empezamos a concebir la exposición  qué sería, cómo y qué proyectos y empezamos a sacar material de archivo y nos dimos cuenta de que el archivo estaba en unas condiciones de fragilidad porque el archivo pues para nosotros que vivíamos el día a día había cumplido su misión, los planos sirvieron para construir unas obras y pues ya estaban guardados en condiciones no tan técnicas pero era la manera como se mantenían. Entonces al sacar esos documentos, nos dábamos cuenta unos estaban rotos, los otros estaban muy frágiles, el papel … en fin. Y eso nos llevó a pensar en ese momento en que era importante conservar ese archivo en buenas condiciones, Obviamente estando Rogelio vivo eso no era ni pensado, por eso después de su fallecimiento pensamos en que sí valdría la pena como poner en práctica esa idea que habíamos pensado que era importante y empezamos como con la concepción de qué sería esa fundación. 

Por un lado le rendiriamos un homenaje a su memoria, y la manera de rendir un homenaje era mantener presente esa memoria y esas enseñanzas a través de una fundación, esta fundación qué queríamos, por una lado la preservación del archivo  pero con un fin específico y ersa que la gente que estuviera interesada pudiera tener alcance a su obra, que pudiera consultar, aprender de todo eso que el buscó y que el quiso hacer con la arquitectura. 

Entonces la fundación, tiene tres aspectos, áreas en las cuales actuamos que son: conservar (archivo), recrear – porque él siempre decía que nada se inventa, que todo se recrea porque ya todo está hecho e inventado sino que uno le da una nueva lectura y con eso lo que hacemos es poner al alcance de la gente, de las personas interesadas  toda esta información, divulgamos la obra, hacemos recorridos a la obra, hacemos publicaciones y contribuimos a que las personas que están estudiando la obra, también puedan tener acceso a esa información.

Esa es la manera en la  que la memoria esté presente siempre, y el último aspecto que para nosotros tiene mucho valor también es el tema de incidir, porque incidir es lo que nos hace más vitales, hace más presentes en la ciudad y por eso dentro del tema de incidir creamos el premio latinoamericano de arquitectura que lo llamamos RS espacios abiertos, espacios colectivos  porque la exposición que nosotros habíamos hecho del 2006 se llamaba así, porque para nosotros eso es lo más representativo de la obra de RS, esa creación de espacios abiertos que enriquecen la vida la de ciudad y ese de alguna manera era el espíritu que queríamos preservar a través del premio

 

S.A: ¿De qué se trata el premio que otorga la fundación Rogelio Salmona?

 

BV: El premio está enmarcado en la estrategia de incidir, tenemos la estrategia conservar, que es el archivo, recrear; que es de divulgar el pensamiento y las enseñanzas a través de actividades e incidir; que es realmente destacar el valor de la arquitectura en la conformación de ciudades más generosas con el ciudadano. es esa arquitectura con la cual Rogelio Salmona durante toda su práctica buscó que se fuera consolidando la ciudad con lugares abiertos para la ciudadanía. entonces toda la arquitectura de Salmona que nosotros la podemos analizar, tiene espacios abiertos en su entorno inmediato que permiten la convivencia ciudadana, es un arquitectura que está generando unos espacios amables a la ciudad y pues los ciudadanos lo identifican claramente 

Entonces, el premio busca identificar obras en América Latina que sean arquitecturas generosas con la ciudades en donde están construidas, que tienen unos tiempos de diseño y construcción. Ya tenemos tres ciclos, este premio inició en el 2014, el segundo fue en el 2016 y el más reciente fue en el 2018.

El premio busca identificar en toda Latinoamérica, dividida en 4 regiones obras que tengan características similares, que han logrado transformar lugares dentro de la ciudad en donde están construidas, entonces así como buscamos realmente  dar a conocer al público obras de arquitectura que muchas veces no son las que están en las plataformas de arquitectura, ni las que están publicadas en las revistas internacionales pero si son obras transformadoras y ese tipo de obras son las que busca el premio al igual que promocionar para que los arquitectos, los estudiantes que están en formación piensen que el espacio ciudadano se construyen conjuntamente y que el deber de los arquitectos es construir cada vez mejores ciudades, más incluyentes, más generosas, más sanos. Ciudades más sanas, tendrá ciudadanos más sanos. 

Entonces buscamos reconocer y divulgar esa arquitectura, y cómo lo hacemos, con todo el proceso  de identificación de obras en las regiones, tenemos curadores internacionales que es invitado por la fundación para identificar conjunto con su grupo de trabajo (arquitectos o investigadores) aquellas obras que cumplen con estos requisitos con obras de término de tiempo del año 2 mil hacia acá, porque en el siglo 20 hay muy buena arquitectura.

Regiones:  Mexico, centroamerica, caribe – Brasil, Andina que es colombia, venezuela, perú ecuador y bolivia. y cono Sur , Chile argentina, Paraguay y Uruguay. Lo interesante es que sean arquitecturas más recientes, pero que también hayan tenido un tiempo en donde el ciudadano haya podido apropiarse de ellas y poder decir si con este lugar me identifico. Por lo menos deben tener 5 años de construidos, no sólamente para que el ciudadano pueda dar un testimonio que fue un lugar que transformó su ciudad, sino que también es una arquitectura que se mantiene dignamente, desde el punto de vista de su construcción, mantenimiento, como obra bella que produce goce para el ciudadano.

Los ciclos tienen una duración de dos años, en donde el primero identificamos esos proyectos detonantes de transformación y en el segundo año premiamos, entregamos el galardón a los arquitectos diseñadores para que la pongan en la obra que fue merecedora del premio. Porque el premio, premia obras a diferencia de todos los premios de arquitectura, entonces se le entrega al autor de la obra se entrega la placa donde se dice que esa obra fue ganadora del premio rogelio salmona del ciclo tal y a los arquitectos se les entrega una réplica más pequeña para que la conserven en su oficina, pues como un reconocimiento también a su trabajo como arquitectos.

Y posteriormente al juzgamiento, se realiza una selección a la obra ganadora y otras reconocidas que tienen atributos especiales, se hace la premiación iniciamos el proceso de edición de un libro, donde se recogen las experiencias del ciclo. 

 

S.A: ¿Consideran que el ideal de Rogelio de una “Ciudad abierta y participativa” se cumple en Bogotá?

 

M.E: Es un tema muy importante, es un tema trascendental para la vivencia de la ciudad. Pero lo que uno ve, la tendencia es que cada vez la ciudad se cierra más, cada vez esa libertad para recorrer y descubrir la ciudad se va limitando y que la nueva arquitectura se hace conjuntos muy grandes cerrados, que eso no es nuevo pero cada vez vemos que ese es el modelo a repetir. Entonces, nos inquieta mucho porque esa es una ciudad que no nos pertenece a todos, se pierde la esencia de la ciudad. Entonces de alguna manera el premio lucha por eso, de ponerle valor proyectos donde no importa la escala porque pueden ser muy pequeños que abren sus espacios para construir ciudad. 

 

S.A: ¿Cuál es la relación entre la pieza arquitectónica y el espacio público?

 

M.E: Eso es un proceso de años y se ha determinado por tendencias. El espacio público como tal era algo que nosotros como ciudadanos no lo teníamos muy claro, esos derechos sobre lo público en esa pertenencia como ciudadanos no se mencionaban, el espacio público existía si más no teníamos conciencia de la importancia que este tenía 

Se ha vuelto parte del discurso y se ha vuelto parte importante de los gobernantes que han puesto en evidencia ese valor y esa importancia y lo vemos en ciudades, por ejemplo aquí empezó un proceso de transformación cuando el espacio público empezó a tomar su valor y pasa en Medellín donde se sigue construyendo desde lo público. Es un tema fundamental y transformador de la ciudad y que por eso tenemos que luchar para que se siga dando de esa manera y empecemos a construir ciudades más para la gente.

 

S.A: ¿Cómo describirían un día normal con Rogelio?

 

Llegaba temprano siempre, era una persona apasionada por ese trabajo, obsesivo hasta el punto de cuando un proyecto no salía, muchas veces uno llegaba y tenía una montaña de papeles que eran todas las ideas de búsqueda y solución de parte del proyecto o de esquemas de proyecto que no había logrado resolver pero que después encontraba esto era lo que yo estaba buscando y por eso descartaba todo lo otro. 

El proyecto era una idea que no paraba, ni de día, ni de noche, entonces el trabajo, la ejecución era transmitir esa idea para que las personas que trabajaban aquí pudieran cristalizar y siempre había choques, porque eso que él se imaginaba, pues cuando lo veía pues no era, se había desproporcionado o había cambiado, entonces él volvía y tomaba el proyecto y dibujaba encima y volvía y proporcionaba hasta que finalmente como que todos las relaciones, proporciones, relaciones, medidas se ajustaban a esa búsqueda espacial. 

Entonces era una persona rigurosa, no soltaba el  proyecto, no era que él decía “ya está el proyecto, ahora desarrollenlo”, sino que él estaba hasta el último detalle encima, pero llegaba a la obra, y en la obra estaba más y eso se ve, el tema del control de todos los aspectos constructivos en la obra él estaba más que el constructor; él iba por la mañana, y volvía por la tarde y al día siguiente a primera hora él estaba, y sobre todo cuando habían temas que no le habían quedado y que él lo veía y no lo veía bien, entonces iba hasta que finalmente lograba esa espacialidad, había esa resonancia de todos los aspectos que le decían ya. Era así, pues su vida era la arquitectura.

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