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Sus obras han sido reproducidas hasta el cansancio en todo el mundo. No solamente su trabajo vive en museos o en los sacros pedestales de la historia del arte, pues lo vemos también en los lugares más mundanos: tazas de café, camisetas, tatuajes, llaveros, porcelanas, telas y cualquier otro producto de diseño industrial que son dedicados irónicamente a retratar el inimitable arte de Gustav Klimt.

El pintor simbolista austriaco autor de piezas como Judith, Danaë, Pallas Athene y Adele Bloch-Bauer, y escenas inmortalizadas como La satisfacción, Friso de Beethoven, Las edades de la mujer y El beso, componen el trabajo de uno de los artistas más insignes de principios del siglo XX.

Pallas Athene (1898)
Pallas Athene (1898)

Su influjo no discrimina culturas o latitudes. En Japón, donde la cultura pop va de la mano con el anime, varias han sido las referencias al aclamado artista europeo en distintas series. Dos de ellas son Elfen Lied y Sora no Woto, de las cuales sus opening son un tributo a las obras más reconocidas de Klimt.

Estas introducciones no son una mera secuencia de imágenes recapituladas de la serie; en el anime estas cumplen un papel fundamental como esencia de la trama a desarrollarse. Presentan unas imágenes que, acompañadas por la banda sonora y por los personajes en escenas independientes a la trama, explican brevemente la semiótica de la estructura narrativa.

Elfen Lied (2004)
Opening “Lilium”

Basado en el manga de Lynn Okamoto (2002) y dirigida por Mamoru Kanbe, Elfen Lied es un popular anime del género del horror y el gore. La serie explora tanto lo más nefasto como lo más hermoso de la condición humana a través de su protagonista. Lucy es una diclonius, una nueva raza de mujeres con poderes psíquicos que amenazan el futuro de la humanidad como la conocemos. Por esto, además de encubrir su existencia, varios sectores de la población empiezan a experimentar y a liquidar esta especie sistemáticamente, privandoles de toda su integridad. Lucy es una de las muchas diclonius que sufren del más inhumano trato de estas personas, por lo que jura hacerles pagar por el dolor que le hicieron sentir. 

La satisfacción (1909)
La satisfacción (1909)
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Retrato de Adele Bloch-Bauer I (1907)

La trama enfrenta varios problemas éticos, desde la experimentación con humanos, la discriminación, la misoginia y el abuso sexual, temas que vibran en el delicado tejido moral de la sociedad. El uso de la obra de Klimt no es aleatorio, pues esta funciona como alegoría de esos conceptos que exploran la historia y los personajes.

 Las tres edades de la mujer (1905)
Las tres edades de la mujer (1905)
Las lágrimas de Freya
Las lágrimas de Freya

En su arte simbolista, Klimt pregona el protagonismo de la mujer. La sexualidad y sensualidad femenina como un arquetipo de lo puramente estético. Cada referencia a los cuadros del pintor, las posiciones con las que los personajes los aluden, son en sí una pieza elemental para interpretar lo que el universo de Elfen Lied desarrolla en tan solo 13 episodios. Una serie que puede herir sensibilidades pero que también puede sanar las heridas más ocultas. Como en Klimt, algunas obras pueden generarnos malestar, mientras que otras pueden obsequiarnos dicha.

Sora no Woto (2010)
Opening “Hikari no Senritsu”

También dirigida por Mamoru Kanbe, Sora no Woto es una reinterpretación de la historia universal; una amalgama de culturas, pueblos, tradiciones, y anacronismos fundidos en un solo espacio y línea temporal. Las protagonistas, soldados del ejército del país ficticio de Helvetia, pasan la mayor parte de su tiempo libre estacionados en la capital Seize, la cual defienden ocasionalmente del ataque de los enemigos de su nación.

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Friso de Beethoven: Las musas (1902)]

La trama se vale del género musical, como también del drama y la comedia. El opening emplea una clara alegoría al Friso de Beethoven, obra que terminó el austriaco en 1901 para la decimocuarta exposición de la Secesión de Viena, en honor a Ludwig Van Beethoven.

La Tragedia (1897)
La Tragedia (1897)

El friso, pintado sobre los muros del pabellón, ilustra las temáticas de la Novena Sinfonía del compositor alemán a través de una narración. La humanidad, condenada a la mortalidad y al sufrimiento, encara por medio de un héroe a los males del mundo como la muerte, la enfermedad, la locura y la lujuria, representados con las formas de monstruosidades mitológicas de Tifón y las Gorgonas. Klimt, al igual que Beethoven cuando compuso la pieza musical en honor al poeta Friedrich Von Schiller, alegoriza esa batalla que los hombres libran por alcanzar la felicidad suprema; batalla en la que luchan con las únicas armas que medianamente se acercan a lo que llamamos inmortalidad: el arte y la virtud. En Sora no Woto esto está más que presente, pues al igual que el arte de Klimt, este es un collage de diferentes estilos artísticos, que surca desde el arte greco-latino, egipcio, bizantino, oriental, renacentista, barroco hasta el moderno.

Friso de Beethoven: Oda a la Alegría (1902)
Friso de Beethoven: Oda a la Alegría (1902)

Si bien ambas series tienen el mismo director y comparten las referencias a Klimt, este agregado no es un capricho estético. El arte de Klimt es uno cargado de misticismo y del que se pueden extraer infinidad de símbolos; sean emociones o palabras, este expresionismo funciona, por lo menos en este caso, al retratar una trama tan especial como la de estas dos series. Es, a fin de cuentas, como cuando el contenido de un libro se ajusta perfectamente a la portada que le hicieron.

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